7. Higiene industrial

«La higiene industrial es la ciencia y arte dedicados al reconocimiento, evaluación y control de aquellos factores ambientales o tensiones emanadas o provocadas por el lugar de trabajo, que puede ocasionar enfermedades… entre los trabajadores o los ciudadanos de la comunidad» (Asociación Americana de Higiene Industrial).

La secuencia de actuación en higiene industrial es siempre la misma:

  1. Identificación del contaminante.
  2. Medición objetiva del contaminante.
  3. Comparación del valor obtenido con los valores de referencia (tablas).
  4. Medidas correctoras.

Los tipos de contaminantes ambientales que podemos encontrar son:

  • Químicos. Se trata de materia inerte, no viva que puede presentarse en forma de gas, vapor o aerosoles líquidos (nieblas) o sólidos (polvo).
  • Físicos. Se trata de diferentes formas de energía que pueden estar presentes en el entorno laboral:
    • Mecánica (ruido y vibraciones).
    • Térmica (calor y frío).
    • Electromagnética (radiaciones ionizantes y no ionizantes).
  • Biológicos. Virus, bacterias, protozoos, hongos y gusanos.

7.1.  CONTAMINANTES QUÍMICOS

Sustancias que durante la fabricación, manejo, transporte, almacenamiento o uso, pueden incorporarse al aire ambiente en forma de polvo, humo, gas o vapor, con efectos irritantes, corrosivos, asfixiantes o tóxicos y en cantidades que tengan la probabilidad de lesionar la salud de las personas que con ellas contacten.

Las vías a través de las que puede entrar un contaminante en el organismo son:

  • Respiratoria.
  • Dérmica.
  • Digestiva.
  • Parenteral.

La entrada al organismo de un contaminante produce una intoxicación en el trabajador. Esta intoxicación puede ser «aguda», cuando se trata de una exposición intensa a una alta concentración, o «crónica», si ha sido una exposición constante a pequeñas concentraciones de contaminante. La primera da lugar a un accidente de trabajo que suele ser de pronóstico grave y la segunda suele ser causa de una enfermedad profesional.

La vía respiratoria es la puerta de entrada más frecuente. Hay que tener en cuenta que los pulmones de un solo individuo, a través de sus alveolos, presentan una enorme superficie de contacto para cualquier contaminante, equiparable en  dimensiones a la mitad de un campo de fútbol. Por tanto, la respiratoria es una vía de penetración muy rápida para cualquier producto contaminante.

La vía dérmica es menos importante. La piel es una barrera natural para muchas sustancias, pero algunos contaminantes tienen la capacidad de atravesarla.

La vía digestiva suele ser accidental. Nadie ingiere un producto tóxico voluntariamente, aunque algunas costumbres censurables, como fumar o comer en el lugar de trabajo, sin haberse lavado las manos, etc., pueden llevar a la boca determinadas concentraciones del contaminante con el que se esté trabajando.

Por último, la vía parenteral, es decir, a través de pinchazos, heridas, etc., que también es accidental, es muy poco frecuente en la contaminación por un producto químico.

El riesgo para la salud atribuible a un contaminante químico depende de:

  • Concentración ambiental del contaminante.
  • Tiempo de exposición del trabajador.

Es una relación de proporcionalidad directa: a más tiempo de exposición o a mayor concentración del contaminante, más riesgo para el trabajador.

Cuando estamos ante la posible presencia de contaminantes químicos en el medio ambiente laboral, el higienista encargado de investigarlo tiene que seguir los pasos antes mencionados: identificar el contaminante, evaluarlo y controlarlo. La evaluación del contaminante se realiza mediante medición del mismo en el aire ambiente con el sistema de medición adecuado en cada caso, y la posterior comparación de la concentración hallada con la que se considera valor límite ambiental de ese producto (VLA), en las tablas correspondientes publicadas por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Con esta comparación podremos saber si existe riesgo higiénico o no.

Si en esa comparación se determina que hay riesgo higiénico, ¿sobre qué variables tendríamos que actuar para rebajar ese nivel de riesgo? Deberíamos actuar bien sobre el tiempo de exposición del trabajador, reduciendo su tiempo de estancia en la instalación, lo que no siempre es posible, o bien sobre la concentración del contaminante, adoptando acciones correctoras que disminuyan dicha concentración.

7.1.1.  Control del riesgo

Para reducir la concentración del contaminante deberemos actuar sobre las tres variables siguientes:

  1. Foco emisor:
  • Sustitución producto.
  • Aislamiento de la fuente.
  • Métodos húmedos de trabajo para sedimentar rápidamente el polvo.
  • Mantenimiento adecuado de la instalación, equipos, etc.
  1. Medio:
  • Ventilación general que limpie y renueve el aire de la estancia.
  • Extracción localizada que atrape en origen al contaminante.
  • Limpieza adecuada de todas las superficies y del local en general.
  1. El trabajador:
  • Formación e información que le permitan conocer y combatir los riesgos.
  • Rotación en los puestos laborales de más riesgo.
  • Encerramiento del trabajador para aislarle del lugar contaminado.

Efectos sobre el organismo de algunos contaminantes:

Tipo de efecto
Contaminante
Irritantes Ácido Sulfúrico, Clorhídrico, Ozono, Cloro, etc.
Asfixiantes CO2, CO, N, Pb, Butano...
Anestésicos y narcóticos Tricloroetileno, Eter Etílico, Tolueno, Xileno
Sensibilizantes Isocianatos, Aminas, Fibras Vegetales, Polvo de…
Cancerígenos Benceno, Amianto, Berilio...
Tóxicos sistémicos Hg, Mn, Pb, Cd, Cloroformo, Nitrosamidas...
Corrosivos Ácidos y álcalis
Neumoconióticos Sílice, Polvo De Algodón, Asbesto...

 

7.2.  CONTAMINANTES FÍSICOS

En este apartado debemos hablar de los tres tipos de energía que pueden estar presentes en el puesto de trabajo e interaccionar con el individuo:

  • Mecánica (ruido y vibraciones).
  • Térmica (calor y frío).
  • Electromagnética (radiaciones ionizantes y no ionizantes).

7.2.1.  Ruido

La energía sonora tiene tres propiedades: se propaga a distinta velocidad según la elasticidad del medio (aire = 340 m/s; hierro = 7.630 m/s), se refleja en las superficies sobre las que incide y se refracta al incidir sobre una superficie en un ángulo determinado.

Existen dos tipos de ruido a los efectos de la higiene industrial:

  • Continuo. Motores, martillos neumáticos, molinos...
  • De impacto. Disparos, golpes de prensa, de martillos...

Los efectos que provoca el ruido continuo en el organismo son:

  • Auditivos. Reducción de capacidad auditiva, casi siempre bilateral, que se inicia en frecuencias de 4.000 Hz, es irreversible y no evolutiva si cesa la exposición.
  • No auditivos. Aumento de  frecuencia respiratoria, hipertensión arterial, efectos gástricos, visuales, tiroideos, trastornos del sueño, irritabilidad, falta de atención, menor velocidad de reacción, etc.

Los efectos del ruido de impacto sobre el cuerpo humano son:

  • Pérdida temporal o definitiva de la capacidad auditiva, uni o bilateral.
  • En potencias sonoras menos extremas produce los mismos efectos que el ruido continuo.

Dos variables son las que caracterizan al ruido desde un punto de vista físico:

  • Nivel de presión acústica. Se mide en decibelios (dB –en escalas de 0 a 150 Db–).
  • Frecuencia. Se mide en herzios (Hz –entre 20 y 20.000 Hz puede captar el oído humano–).

El límite legal establecido es de 80 dB como nivel de ruido diario equivalente; 140 dB para nivel de pico.

¿Cómo podemos actuar en el puesto de trabajo para reducir el nivel de ruido peligroso? Tan sencillo como lo descrito en el control de los contaminantes químicos. Actuaremos sobre la fuente emisora, sobre el medio y sobre el trabajador.

  • Sobre la fuente. Ingeniería de procesos, encerramiento de máquinas, mantenimiento adecuado de las mismas (cojinetes)...
  • Sobre el medio. Barreras acústicas, materiales absorbentes de ruido, aumentando la distancia entre la fuente y el receptor...
  • Sobre el trabajador. Aislamiento del trabajador, información y formación, EPI específicos según la intensidad y la frecuencia del ruido...

7.2.2.  Vibraciones

La vibración es el movimiento oscilatorio de un cuerpo sólido. Lo que caracteriza a la vibración desde un punto de vista físico es la frecuencia y la amplitud de su oscilación.

Los efectos que las vibraciones provocan en el organismo son diferentes en función de su frecuencia.

Frecuencia
Máquina
Efecto
Muy baja trenes, barco, aviones... Mareos, vómitos, alteraciones sistema nervioso central
Baja carretillas, tractores,
maquinaria agrícola
Patología lumbar, mareos,
alteraciones de visión...
Alta pulidoras, lijadoras,
martillos picadores, etc.
Necrosis escafoides, artrosis en codo, síndrome
raynaud, estesias en mano, gastropatías...

 

Para limitar el riesgo de la vibración en el puesto de trabajo actuaremos:

  • Sobre la fuente. Adecuado mantenimiento de las máquinas, herramientas antivibración, ingeniería de procesos, etc.
  • Sobre el medio. Interposición de materiales aislantes.
  • Sobre el trabajador. Información y formación, EPI adecuados, rotación de puestos para reducir tiempo de exposición, vigilancia de la salud...

Precisiones

La actuación del higienista ante un posible contaminante siempre es la misma:

  1. Identificación del contaminante.
  2. Medición objetiva del contaminante.
  3. Comparación del valor obtenido con los valores de referencia (tablas).
  4. Medidas correctoras.

 

7.2.3.  Estrés térmico

El cuerpo humano mantiene constante su temperatura interna y para ello dispone de distintos elementos reguladores. Las variadas circunstancias ambientales interaccionan con el organismo transmitiéndole calor o frío, según el caso. Cuando hablamos del calor, esta transmisión se realiza por convección o por radiación. Hay factores como la humedad relativa, la velocidad del aire y la temperatura radiante media que, además de la temperatura del aire, determinan el esfuerzo que tenga que hacer el organismo para mantener estable la temperatura interna.

En situación de alta temperatura ambiental es muy diferente que exista corriente de aire, como ocurre en general en los trabajos en exterior, a que no se dé esa circunstancia, como puede suceder en el interior de una nave cerrada bajo el sol intenso de verano. En el primer caso, la corriente refrescará al individuo que en ese trance se encuentre, siendo la sudoración un fenómeno favorecedor de la disipación del calor interno. El organismo sometido a alta temperatura suda y la corriente de aire, al contactar con el sudor, refresca la piel. Sin embargo, cuando no existe esa corriente no se disipa el calor interior y puede darse con más facilidad lo que llamamos un «golpe de calor» que es una situación de gravedad impredecible.

Cuando queremos evaluar la agresividad térmica del medio laboral debemos tener en cuenta el calor y la actividad física que desarrolla el trabajador. La actividad genera calor, de forma que un trabajo que requiera una actividad física vigorosa, si se realiza en unas condiciones de alta temperatura, precisará una serie de medidas preventivas que protejan al trabajador.

Para ayudarnos en este tipo de avaluaciones existe el llamado «índice WBGT», en el que un termómetro especial mide la temperatura seca, la húmeda y la de globo o radiante. Este índice arroja un resultado que relacionamos en el gráfico correspondiente con el metabolismo o consumo energético del individuo, que varía según la actividad física que desarrolle. Como resultado de esta comparación podremos saber en una actividad determinada, cuánto tiempo de cada hora de trabajo debe descansar el trabajador, para compensar el estrés térmico a que está sometido.

En cualquier caso, las medidas preventivas que debemos respetar en situaciones de ambiente laboral caluroso son las siguientes:

  • En interiores. Exposición gradual al principio, suplementos de sal, favorecer corrientes de aire, aire acondicionado, aislamientos de paredes y equipos.
  • En exteriores. Crema protectora, sombrero, pañuelo mojado en el cuello, pausas, rotaciones, hidratación adecuada, buscar sombras...

Cuando el tipo de trabajo favorece la exposición a bajas temperaturas podemos estar ante lo que llamamos estrés por frío. En este caso, los factores influyentes son las bajas temperaturas, la alta humedad o contacto con agua, la velocidad del aire y el tipo de ropa.

Las medidas preventivas en este caso son: pausas, ropa y calzado impermeables, guantes, evitar corrientes y humedad, lugares de recuperación, bebidas templadas y dulces, dieta adecuada...

7.2.4.  Radiaciones

Dentro de este apartado distinguimos:

  • Radiaciones ionizantes. Son ondas electromagnéticas de muy alta frecuencia, capaces de provocar la ionización (generación de partes eléctricamente cargadas, una positiva y una negativa), rompiendo los enlaces atómicos que mantienen unidas a las moléculas en las células.
  • Radiaciones no ionizantes. Se trata de ondas electromagnéticas de menor frecuencia  que las ionizantes y que carecen de la suficiente energía como para romper los enlaces atómicos intracelulares. Pueden ser: radiación ultravioleta,  visible, radiación infrarroja, radiofrecuencia y campos de microondas, campos eléctricos y magnéticos.
7.2.4.1.  Radiación ionizante

La corteza de nuestro planeta es receptora de radiación constantemente. Hablamos en este caso de radiación natural, procedente del cosmos y del interior de la Tierra.

  • Radiación cósmica. Reacciones nucleares en el interior del sol y de las estrellas generan esa radiación que se expande por el universo, llegando a nuestro planeta, donde son atenuadas por la atmósfera terrestre. En las montañas existe más radiación que a la altura del mar. 0,39 milisievert por año es la estimación anual de este tipo de radiación.
  • Radiación terrestre. La produce la desintegración de los materiales radiactivos existentes en la corteza terrestre. Depende del tipo de rocas y suelo de cada lugar. También incluimos en este apartado al gas radón, procedente de la desintegración del metal radio, que se recibe en el interior de las viviendas, dispersándose fácilmente en el aire libre. También depende del tipo de suelo; en cada lugar es diferente.

En cualquier caso, la radiación que más nos puede interesar es la artificial, procedente de instalaciones industriales, hospitalarias y clínicas. Estos centros están sometidos a una normativa reguladora muy estricta que busca garantizar la seguridad no sólo de los trabajadores, sino de toda la sociedad en su conjunto. Uno de los aspectos que más atención merece es el tratamiento de los residuos radiactivos.

A)  Tratamiento de residuos

Los residuos radiactivos que se generan en las centrales nucleares, en los hospitales, en los centros de investigación y en la industria se clasifican en dos grandes grupos:

  • De baja y media actividad. Poco peligrosos, tienen un periodo de vida de aproximadamente 30 años. Puede tratarse de materiales desechables como guantes, uniformes, radiografías, otros materiales de uso hospitalario, chatarra contaminada, material contaminado en incidentes, desmantelamiento de instalaciones y materiales de centrales que no sean de alta actividad.
  • De alta actividad. Más peligrosos y con una vida media muy larga. Son los elementos combustibles de las centrales nucleares una vez utilizados para producir electricidad. Provisionalmente se almacenan en las centrales nucleares (en la llamada piscina) que los generan; más adelante, el parlamento y el gobierno tomarán una decisión definitiva sobre ellos, cumpliendo los criterios de seguridad que establece el Consejo de Seguridad Nuclear.

El ciclo completo del uranio, desde la mina hasta la central nuclear y el almacén de residuos, es gestionado por la empresa nacional del uranio (ENUSA) y la empresa nacional de residuos radiactivos (ENRESA).

La gestión de los residuos radiactivos es responsabilidad de la empresa pública ENRESA.

El efecto causado por la radiación en el organismo puede ser:

  • Somático directo. Produciendo cambios fisicoquímicos en la célula que pueden provocar su muerte o su transformación. Esto da lugar a tumoraciones cuya aparición puede ser más o menos inmediata, o bien retrasarse años.
  • Genético transmitido. Si se ve afectado el material genético, se puede trasladar de manera incompleta o defectuosa a la descendencia, provocando un desarrollo celular anormal y/o tumoraciones.

La propiedad destructiva de las radiaciones es la que se utiliza en radioterapia. Por tanto, la energía nuclear es tan necesaria como peligrosa. Su uso, especialmente en la producción de energía eléctrica, implica unos cuidados y controles rigurosos y permanentes.

B)  Consejo de Seguridad Nuclear

Responsable estatal de que se cumplan los principios de seguridad nuclear en las instalaciones a lo largo de todas y cada una de las etapas de la vida de las mismas, así como de la evaluación de seguridad del transporte de los materiales radiactivos. Para cada modo de transporte existe una reglamentación específica, además de la general aplicada a las mercancías peligrosas.

La misión del Consejo de Seguridad Nuclear es proteger a los trabajadores, la población y el medio ambiente de los efectos nocivos de las radiaciones ionizantes, consiguiendo que las instalaciones nucleares y radiactivas sean operadas por los titulares de forma segura, y estableciendo las medidas de prevención y corrección frente a emergencias radiológicas, cualquiera que sea su origen.

La situación jerárquica del Consejo de Seguridad Nuclear es informar de sus actividades al Congreso de los Diputados y al Senado y realizar propuestas de actuación a la Administración.

En los seres humanos no existe evidencia de efectos secundarios si se reciben cantidades de radiación inferiores a 100mSv al año.

Las funciones del Consejo de Seguridad Nuclear son:

  • Control de las dosis recibidas por los trabajadores de las centrales nucleares y de las instalaciones radiológicas.
  • Emisión de los carnés radiológicos de los trabajadores. Control de la historia dosimétrica de cada trabajador.
  • Implantación práctica del principio ALARA según la cual las dosis recibidas por los trabajadores profesionalmente expuestos deben mantenerse tan bajas como sea posible y siempre por debajo de los límites establecidos por la legislación.
  • Autorización de servicios de dosimetría personal. La lectura de los dosímetros es realizada por instituciones expresamente autorizadas y controladas por el Consejo de Seguridad Nuclear, que es el que establece, además, los requisitos técnicos y administrativos  que deben satisfacer esas entidades.
  • Concesión de las licencias correspondientes, contempladas en nuestra legislación, a las personas encargadas de dirigir y operar la instalación radiológica.
    Puede ser de supervisor o de operador, según la función y responsabilidad. Los conocimientos que se requieren se relacionan con la seguridad y protección radiológica, tanto en general como del tipo de instalación en la que van a trabajar.
  • Proponer en cualquier momento y según criterios de seguridad, la paralización de la actividad de la instalación.
  • Control y vigilancia de todas las instalaciones ya sean nucleares, radioactivas, de uso médico o industrial, garantizando su adecuación a criterios de seguridad
  • Supervisar las medidas de protección radiológica del público y del medio ambiente.
  • Controlar y vigilar las descargas de materiales radiactivos al exterior de las instalaciones y su incidencia en su zona de influencia.
  • Controlar y vigilar la calidad radiológica del medio ambiente en todo el territorio nacional. Para ello dispone de una red de estaciones automáticas de medición repartidas por toda España.

Las medidas de protección radiológica en la exposición a radiaciones son:

  • Evaluación del riesgo radiológico.
  • Clasificación radiológica de los trabajadores involucrados en función del riesgo radiológico inherente al trabajo.
  • Clasificación radiológica de los lugares de trabajo en función de los niveles de radiación y contaminación previsibles en esa actividad.
  • Aplicación de las normas y medidas de control adecuadas a las distintas categorías de los trabajadores expuestos y a los distintos lugares de trabajo.
  • Antes de comenzar a trabajar con radiaciones ionizantes, los trabajadores deben someterse a un reconocimiento médico y obtener un certificado de aptitud para este tipo de trabajos. El servicio médico que lo realice debe contar con la correspondiente autorización emitida por la autoridad sanitaria competente.

Límites de dosis para los trabajadores expuestos

  • 100 mSv para todo periodo de cinco años consecutivos, siendo la dosis efectiva máxima en un año oficial 50 mSv.
  • El límite de dosis equivalente para el cristalino se establece en 150 mSv por año oficial y para la piel, manos, antebrazos, pies y tobillos en 500 mSv por año oficial.
  • Límite para el público: 1 mSv por año oficial.

 

7.2.4.2.  Radiaciones no ionizantes

A)  Campos electromagnéticos. Influencia en la salud

El cáncer y campos electromagnéticos. Las experiencias y estudios recientes parecen indicar un ligero aumento del riesgo de padecer leucemias en las personas expuestas. No están claros algunos aspectos importantes relacionados con factores influyentes.

La teratogénesis y campos electromagnéticos. No existen evidencias de la influencia de la exposición a estos campos y la aparición en la descendencia de alteraciones. Algunos estudios lo relacionan, pero otros han intentado reproducir esas experiencias sin resultados coincidentes. por tanto, no está probado.

En Escandinavia se ha definido como un riesgo de leucemia infantil vivir a 50-100 metros de una línea de alta tensión. Más alto se considera el riesgo de tumor cerebral y leucemia en trabajadores expuestos profesionalmente a estos campos electromagnéticos, siempre dentro de unas cifras muy bajas. De 40.000 casos anuales de cánceres que se dan en Suecia, 800 se consideran profesionales y de ellos 40 son los que se estiman relacionados con los campos electromagnéticos.

La exposición a campos electromagnéticos de mayor o menor intensidad se produce en cualquier momento en que una persona está en las proximidades de un aparato eléctrico. No sólo se produce cuando se está junto a un tendido eléctrico; también en casa, en el trabajo, etc. La dificultad está en establecer el umbral a partir del cual esa exposición podría ser peligrosa. Estamos todavía lejos de la certeza sobre este asunto, aunque es conveniente seguir una estrategia de evitación prudente de la exposición a ciertos campos electromagnéticos, siempre que sea posible.

No existen evidencias irrefutables sobre el efecto perjudicial de estos campos sobre el organismo; sí podemos hablar de sospechas razonables en ese sentido. En base a esta situación, no están establecidos los límites de exposición. En Suecia se recomienda limitar la exposición de origen profesional a los campos magnéticos de 50/60 Hz a 0,5 mt en el caso de exposición durante toda la jornada y a 5 mt en el caso de exposiciones cortas de hasta dos horas. También se recomienda limitar la exposición a los campos eléctricos a 10 y 30 kv/m. El límite de 24 horas para el público se fija en 5 kv/m y 0,1 mt (microtesla).

B)  Radiación ultravioleta

Es una forma de radiación óptica de longitudes de onda más cortas y fotones (partículas de radiación) más energéticos que los de la luz visible. La mayoría de las fuentes de luz emiten también algo de radiación ultravioleta. La radiación ultravioleta está presente en la luz del sol y también es emitida por un gran número de fuentes ultravioleta utilizadas en la industria, la ciencia y la medicina.

Tipos: UVA, UVB y UVC. Los que se consideran perjudiciales para la salud son los UVB, pues son penetrantes, traspasan la atmósfera aunque se vean amortiguados por ella y son los causantes de lesiones dérmicas de variada gravedad.

  • Fuentes de luz ultravioleta:
    • Natural: luz solar.
    • Artificial: soldadura al arco (puede causar lesiones graves en tres minutos), lámparas para uso industrial (curado fotoquímico de tintas), lámparas de luz negra (usadas para la identificación de billetes de banco, por ejemplo), lámparas de uso médico y cosmético, lámparas germicidas, alumbrado general (fluorescentes y halógenas).
  • Efectos. Eritema, quemadura, fotosensibilización, fotoqueratitis, mutágena y carcinógena para la piel...
  • Actuación preventiva. Evitar exposición, usar ropa adecuada y protecciones, etc.

C)  Radiación infrarroja

Parte del espectro de radiación no ionizante comprendida entre las microondas y la luz visible.

  • Fuentes. Luz solar, lámparas de filamento y de arco, hierro en fusión, lámparas de infrarrojos en medicina...
  • Efectos. Opacidades en el cristalino y quemaduras en piel.

D)  Láser

Cuatro grandes clases de riesgo, de la uno a la cuatro. Los láseres de clase uno no pueden emitir radiación láser potencialmente peligrosa y no suponen ningún riesgo para la salud. Las clases dos a cuatro entrañan un riesgo creciente para los ojos y la piel.

  • Efectos. Los más graves sobre la retina. Pueden ser irreversibles y provocar ceguera.
  • Acciones preventivas. Confinamiento del aparato y del haz, accesos controlados en láseres tres y cuatro, protecciones oculares, etc.

7.3.  CONTAMINANTES BIOLÓGICOS

Los tipos de agentes biológicos con los que nos podemos encontrar son:

Virus Hepatitis, rabia…
Bacterias Carbunco, tétanos, tuberculosis...
Protozoos Amebiasis, toxoplasmosis...
Hongos Candidiasis
Gusanos Helmintiasis, anquilostomiasis, nigua...

 

Las tareas o trabajos en los que puede existir este riesgo van a ser:

  • Sin manipulación deliberada de agentes biológicos: ganadería, agricultura, sanitarios...
  • Con manipulación deliberada de agentes biológicos: laboratorios de diagnóstico, investigación, depuración de aguas...

Clasificación de los agentes biológicos

  • GRUPO 1. Poco probable que cause una enfermedad en el hombre.
  • GRUPO 2. Puede causar una enfermedad en el hombre y puede suponer un peligro para los trabajadores, siendo poco probable que se propague a la colectividad y existiendo generalmente profilaxis o tratamiento eficaz (legionella, helycobacter...).
  • GRUPO 3. Puede causar una enfermedad grave en el hombre y presenta un serio peligro para los trabajadores, con riesgo de que se propague a la colectividad y existiendo generalmente una profilaxis o tratamiento eficaz (rabia, sida, hepatitis b y c...).
  • GRUPO 4. Puede causar una enfermedad grave en el hombre y supone un serio peligro para los trabajadores, con muchas probabilidades de que se propague a la colectividad y sin que exista generalmente una profilaxis o un tratamiento eficaz (enfermedad de creutzfeldt-jakob, virus ébola...).

 

El procedimiento que hay que seguir cuando nos encontramos ante un posible riesgo biológico es el de siempre en prevención:

  • Identificar el riesgo.
  • Evaluarlo (medición y comparación con valores en tablas).
  • Controlarlo.

La evaluación se deberá realizar:

  • Al inicio.
  • Periódica.
  • Cuando haya modificaciones en el procedimiento de trabajo, instrumental, condiciones, etc.
  • Cuando se produzca una infección en un trabajador sospechosa de estar relacionada con el trabajo.

Datos a tener en cuenta en la evaluación:

  • Naturaleza del agente biológico y grupo al que pertenece.
  • Recomendaciones de las autoridades sanitarias si existen sobre ese agente biológico.
  • Informaciones sobre las enfermedades infecciosas posibles en ese grupo profesional.
  • Efectos potenciales, ya sean tóxicos o alérgicos, que puedan estar presentes en ese puesto de trabajo.
  • Conocimiento de enfermedades que haya padecido cualquier trabajador y que pueda estar relacionada con el trabajo.
  • Trabajadores especialmente sensibles.

Las actuaciones que nos permitirán controlar el agente biológico son:

  • Sustituir el agente peligroso por otro sin peligro o de menor riesgo.
  • Modificación de procedimientos para reducir el riesgo.
  • Exposición del menor número de trabajadores posible.
  • Medidas seguras en la manipulación, transporte y almacén de los agentes biológicos con que se trabaje.
  • Protecciones colectivas e individuales adecuadas.
  • Tratamiento de residuos normalizado.
  • Señalización de las zonas peligrosas.
  • Plan de emergencia para casos de accidente.
  • Medidas que eviten la dispersión del agente.

Las medidas de prevención que debemos adoptar son:

  • Prohibición de comer, beber o fumar en las zonas de riesgo.
  • Vestimenta de protección adecuada.
  • Cuartos de aseo dotados de desinfectantes y lavado de ojos.
  • Mantenimiento y limpieza adecuados de los elementos de protección.
  • Procedimientos de trabajo específicos y en conocimiento de todos los trabajadores.
  • Tiempo para el aseo personal (10 minutos) antes de comer y antes de salir.
  • Vestuarios independientes para la ropa de trabajo y la de calle. Zona especial para almacén de EPI.
  • Lavado especial de la ropa a cargo de la empresa.

La vigilancia de la salud a los trabajadores expuestos se hará:

  • En función de los riesgos biológicos.
  • Siguiendo protocolos determinados por la autoridad sanitaria.
  • Antes de iniciar la exposición.
  • A intervalos periódicos según se determine.
  • Cuando sea necesario por la detección de una enfermedad relacionada, en alguno de los trabajadores.

La empresa está obligada a:

  • Si existen vacunas eficaces, ofrecerlas al trabajador, dejando constancia escrita.
  • Protocolo de actuación en caso de accidente con punzante sospechoso.
  • El médico responsable deberá estar familiarizado con el riesgo concreto.
  • Historial médico individual.
  • La responsabilidad médica irá más allá de la finalización de la relación laboral.

La documentación que la empresa está obligada legalmente a tener en regla y accesible para la autoridad laboral y sanitaria correspondiente es:

  • Evaluación de riesgos, incluyendo método y tipo de mediciones y ensayos adecuados.
  • Listado de los trabajadores expuestos a agentes biológicos de los grupos tres o cuatro.
  • Registro de las exposiciones, accidentes e incidentes.
  • Archivo adecuadamente establecido y custodiado de los historiales médicos.
  • Conservación de los archivos durante un plazo de 10 años después de la finalización de la exposición. Hasta 40 años si se trata de agentes que puedan causar enfermedades de periodo de incubación muy largo o secuelas a largo plazo, etc.

Otras obligaciones del empresario:

  • Notificación a la autoridad laboral 30 días antes del uso inicial de agentes biológicos de los grupos dos, tres y cuatro.
  • La notificación incluirá el nombre de la empresa, el nombre de los trabajadores expuestos, el agente biológico, la evaluación y las medidas preventivas y de protección previstas.
  • Se efectuará una nueva notificación siempre que se produzca un cambio sustancial en los procedimientos, agentes o circunstancias influyentes.
  • Información inmediata a las autoridades laboral y sanitaria de cualquier incidente que pueda liberar un agente biológico peligroso para el hombre.
  • Las enfermedades o fallecimientos relacionados con el agente biológico en la empresa.
  • En caso de que la empresa cese en su actividad, los archivos con las historias médicas, incidentes, registros, etc., deberán remitirse a la autoridad laboral.

En todo lo concerniente a la información y formación del trabajador en la empresa de cuanto tenga que ver con la prevención de riesgos laborales, es importante reseñar que el empresario está obligado a:

  • Informar a los trabajadores y a sus representantes sobre cualquier medida que afecte a la salud y seguridad.
  • Informar de forma precisa a los trabajadores sobre riesgos potenciales, precauciones que deben adoptar, disposiciones en materia de higiene, uso de ropa y EPI, y medidas a adoptar en caso de incidentes.
  • Instrucciones con el procedimiento a seguir en caso de manipulación de un agente biológico del grupo cuatro y en caso de accidente grave.
  • Informar a los trabajadores de cualquier accidente que pudiera liberar un agente biológico peligroso para su salud.
  • El trabajador también está obligado a informar al empresario en caso de accidente.

El riesgo biológico en el sector sanitario merece un apartado especial.  De partida, las principales recomendaciones preventivas que debería respetar todo trabajador sanitario son:

  • Desechar las pipetas de vidrio con el borde roto.
  • No pipetear con boca.
  • No volver a encapsular las agujas ya usadas.
  • No manipular residuos en el interior de los contenedores.
  • Usar las prendas de protección adecuadas.
  • Procedimientos respetuosos con el tratamiento de los residuos punzantes o de contaminación posible.
  • Identificación previa de los pacientes portadores.

¿Qué se debe hacer cuando se produce un accidente de riesgo biológico?

  • Limpieza de la herida provocando una pequeña hemorragia.
  • Desinfección de la superficie cutánea con una solución de povidona yodada al 10 por 100, lejía (dilución 1/10 recientemente preparada) o alcohol al
    70 por 100, entre otros desinfectantes.
  • Si la salpicadura se produce en la mucosa conjuntival: irrigación con suero fisiológico durante 15 minutos. Visita al oftalmólogo.
  • Siempre debe procederse a la identificación del origen del material contaminado, comunicándolo al servicio de prevención, parte de accidente e investigación de las causas.

Se considera que el riesgo de contagio para las enfermedades infecciosas más frecuentes e importantes después de un accidente de este tipo es:

  • 30 por 100 para el virus de la hepatitis B (VHB).
  • 3 por 100  virus de la hepatitis C (VHC).
  • 0,3 por 100 virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Siempre influirán en la contagiosidad factores como gravedad del accidente, profilaxis, vacunaciones, tratamientos retrovirales del paciente, etc.

ACTUACIONES EN CASO DE ACCIDENTE CON SOSPECHA DE
1.   Virus de la hepatitis B
  • Valoración del estado inmunológico del accidentado. (¿vacunado?).
  • No vacunados: en el plazo de 48 horas, inyección de 5 cc de inmunoglobulinas antihepatitis B.
  • Determinación del anti HB core total en la fuente contaminante si se ha podido identificar. Si es negativo al accidentado se le aplicará la pauta vacunal. Si es positivo se le hará una serología completa.
  • Vacunación: tres dosis de vacuna de 20 mg/dosis, la primera dentro de los siete días siguientes a la exposición, la segunda un mes después y la tercera seis meses después de la primera. La primera dosis de la vacuna puede ser administrada conjuntamente con la inmunoglobulina contra la hepatitis B. La inmunoglobulina en la región glútea y la vacuna en deltoides.
  • Se considera que una persona está inmunizada cuando adquiere un título de anti HBs superior a 10 ul/l. Si no se alcanza se administrará una 4.ª dosis.
2.   Virus de la hepatitis C
  • Valoración del estado inmunológico del accidentado frente al virus de la hepatitis C.
  • Identificar la fuente si es posible para estudio serológico.
  • Si la fuente es positiva o desconocida y el accidentado anti VHC es negativo, se realizarán controles serológicos periódicos: cuando se produjo el accidente, al cabo de mes y medio, a los tres, seis y doce meses siguientes.
  • Si el accidentado es anti VHC positivo, se procederá a seguimiento y educación sanitaria.
3.   Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)
  • Identificación de la fuente si es posible.
  • Si la fuente es desconocida y el accidentado VIH negativo: controles periódicos de serología: cuando se produce el accidente, al cabo de mes y medio, tres, seis y doce meses siguientes.
  • Si la fuente es positiva y el accidentado es VIH negativo: quimioprofilaxis con AZT (retrovir), previa aceptación escrita y con control por su servicio médico de salud laboral y el servicio especializado de enfermedades infecciosas. Dosis recomendada: 250 mg. cada ocho horas durante seis semanas, realizando controles hemáticos (hemograma completo y VSG) al inicio, a la tercera y sexta semana.
  • Si el accidentado es VIH positivo, se procede al seguimiento por el servicio especializado de enfermedades infecciosas correspondiente.

 

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